domingo, 30 de agosto de 2015

A la memoria de Sir Nicholas Winton

Nicholas Winton fue un filántropo británico de origen judío que salvó a 669 niños del exterminio Nazi.

Mantuvo el secreto de su gesta durante muchos años hasta que su esposa encontró en el desván de su casa fotos antiguas de los niños a los que salvó y no le quedó más remedio que darle una explicación sobre lo que acababa de encontrar. Ella, sorprendida por lo que acababa de enterarse se puso en contacto con una historiadora experta en el Holocausto que investigó sobre el tema.
Su historia se hizo pública en1988 cuando, estando como parte del público en el programa de la BBC That's Life la presentadora se dirigió a una mujer que resultó haber sido una de las afortunada que Nicholas Winton pudo salvar, sin embargo esa no era la única sorpresa, pues la presentadora preguntó al público si había allí alguien mas que hubiera sido salvado por él y se levantaron docenas de personas sentadas a su lado.
En el 2002 fue nombrado Caballero del imperio británico y desde entonces recibió varios premios y reconocimientos tanto del gobierno británico como del gobierno checo.

  • Este es el programa donde le hicieron este reconocimiento:

  • Podemos encontrar ifnormación sobre Nicholas Winton:

  • Página Web sobre él:

  • Web de La Fundación Internacional Raoul Wallenberg, donde han escrito una crónica sobre él:

  • Documental con entrevista a Nicholas Winton sobre su hazaña:





Sir Nicholas Winton falleció el pasado 1 de Julio de 2015 a la edad de 106 años.


Descanse en paz Señor Winton. Tiene toda mi admiración, reconocimiento y respeto.



Para ampliar información 2 libros que se pueden comprar online:

   

sábado, 22 de agosto de 2015

Un momento de belleza

Un momento de belleza, más grandioso que muchos paisajes.

Joaquín sentado al lado de Athena mientras juega con la nintendo DS. De repente, ella, tranquilamente mira hacia arriba para dirigirse a él y dice como un susurro gatuno: "Miau!". Y Joaquín le empieza a rascar el cuello y la cabecita. Ella cierra los ojos y se deja acariciar.

Un momento grandioso de belleza, de cariño. De dos seres resplandecientes de felicidad porque están juntos, simplemente disfrutando de la compañía. No importa nada más sólo que están juntos, sólo que en ese preciso momento son felices.

A veces en la vida la belleza está más cerca de lo que pensamos, simplemente tenemos que mirar un poco diferente los acontecimientos más simples. Y cuando somos conscientes de ello nos daremos cuenta de lo afortunados que somos por ser testigos de ellos.


domingo, 1 de enero de 2012

"Mañana lo dejo", de Pedro García Aguado.

Llevaba este libro rondando por mi casa pero no le hice caso durante mucho tiempo. Sabía que lo había escrito un deportista de élite y que trataba sobre sus problemas con las drogas. No me había fijado incluso quien lo había escrito, de hecho pensé que era un jugador de fútbol, no sé si es que no me gustaba la portada, con tonos rojos y en la que se veía una carretera vacía pero durante mucho tiempo no le hice ni caso. Casi ni lo miré.
Pero un día me dio el arrebato. Salió solo. Luego vi en la foto de la solapa interior que era el “Hermano Mayor” del programa de Cuatro, un programa que nunca me ha gustado ver porque salen jóvenes muy infelices enfadados con el mundo que hacen y se hacen cosas horribles. Pero sabía que a mi hermano le gustaba el programa y ese Hermano Mayor, las pocas veces que le había visto en televisión me caía bien.
Pedro García Aguado fue un jugador Waterpolo que lo consiguió todo en ese deporte, pero también ser alcohólico y drogadicto. En el libro cuenta su vida deportiva y su relación con las drogas y el alcohol, su infelicidad, sus debilidades…
Llama la atención cómo deportistas de élite pueden caracterizarse por la falta de respeto a la autoridad, la falta de disciplina y cómo les consentían todo, cuando el deporte siempre lleva asociado tantísimos valores entre ellos algunos tan importantes como el sacrificio y la disciplina.
Me ha gustado mucho el libro no sólo porque se descubre hasta qué punto las drogas y el alcohol están en el deporte de élite lo cual tengo que reconocer que da un poco de miedo, sino porque también se percibe hasta qué punto una persona puede llegar a la autodestrucción, el “mea culpa” que se respira en todas sus páginas, el ejercicio de reflexión sobre una vida y cómo hay que afrontarla: con valor, sin castigarse por los errores cometidos y encarando las cosas sin miedo. Pero siempre encarándolas, esa es la diferencia entre los que salen y los que no salen en general de cada problema en la vida.
Recomiendo leer este libro, no sólo a quien pueda tener o conoce a alguien con un problema de adicción, sino porque es una historia real de autodestrucción, de no saber ser feliz ni reconocer los momentos de felicidad. Como él mismo dice a lo largo del libro: “lo tuvo todo y no supo disfrutar de ello”. También creo que le puede venir bien a cualquier deportista que pueda estar acabando su carrera deportiva y que luego se pregunte, a sí mismo: “para qué valgo”. A lo largo de una vida deportiva se adquieren unas aptitudes fantásticas que pueden ser muy beneficiosas fuera del deporte y en muchos desempeños laborales. Pero dentro de cada uno está el desarrollarlas y utilizarlas.



"Mañana lo dejo", de Pedro García Aguado.

Clara Campoamor



Es posible que no hayáis escuchado hablar de Clara Campoamor, quizás sabréis que hay un instituto que se llama así y unos premios que llevan su nombre y que vivió en la época de la República.

Pero Clara Campoamor hizo más que ser una política española de los difíciles años 30, defensora de los derechos de las mujeres no le gustaba el término feminista ni lo que llevaba asociado. Mientras trabajaba como telefonista obtuvo el bachillerato en 2 años y en 4 años la carrera de Derecho. Y si Televisión Española ha realizado una película sobre una parte de su vida titulada La mujer olvidada es porque realmente muy poca gente conoce que Clara Campoamor es la responsable de que hoy en día las mujeres podamos votar en España.
Su lucha estuvo en la política y ganando una batalla dialéctica, si bien tuvo que sufrir grandes decepciones, siendo incluso traicionada por Victoria Kent, otra política y teóricamente defensora de los derechos de la mujer como ella. El resto de su vida estuvo dedicada a la causa.
Su vida resulta un poco triste pues después de conseguir que las mujeres tuvieran derecho a votar estalló la Guerra Civil y durante 40 años no pudo votar nadie en este país, como ya sabéis. Cuando se reinstauró la democracia nadie dudó que las mujeres en España tuviéramos el derecho a votar.
Es por tanto que mientras que el derecho a votar en el resto del mundo es el resultado de la lucha de muchas mujeres, el derecho a votar en España es gracias a la lucha de una sola mujer: Clara Campoamor.
Haz  click aquí y podéis ver información sobre ella.
Audiodocumental sobre la figura de Clara Capoamor.


martes, 30 de agosto de 2011

La real expedición filantrópica de la vacuna


Dice Juan Carlos Cubeiro, director de Eurotalent y experto en talento que el talento es poner en valor lo que uno hace y que nosotros, los españoles, muchas veces no ponemos en valor las cosas grandes que han hecho otros españoles a lo largo de la historia. Es cierto que hay gente que es ilustre por haber hecho cosas admirables, gente de la que conocemos el nombre pero no sabemos que han hecho y héroes anónimos que participaron en grandes gestas cuyos nombres no han trascendido.
Fue Eduard Jenner, un investigador y médico rural inglés, quien en torno al año 1796 desarrolló no sólo la primera vacuna sino la vacuna para una enfermedad que se estaba cobrando la vida de miles de personas: la viruela. De hecho la palabra vacuna viene de vaca porque la vacuna de la viruela fue la primera vacuna en descubrirse, como ya he dicho. Eduard Jenner observo que las ordenadoras desarrollaban una curiosa inmunidad a la viruela, es decir, las personas en contacto con las ubres de la vaca no desarrollaban la enfermedad de la viruela de forma grave, propia del ser humano, aunque sí una clase de viruela en forma leve que sufrían las vacas, y por supuesto la superaban sin problemas.
Deberíamos sopesar primero lo que implicaba la viruela: mataba al 50% de los que infectaba, dejaba ciegos a los que conseguían sobrevivirla, además de marcas en el cuerpo a causa de las numerosas pústulas que provocaba, sin olvidar que no respetaba edades ni clases sociales.








Francisco Javier Bálmis fue un médico militar alicantino que lideró la expedición por mar conocida como Real Expedición Filantrópica de la vacuna, para llevar la vacuna de la viruela a las colonias españolas en América, enfermedad que estaba diezmando la población indígena ya que fue una llevada por los colonizadores, por tanto el sistema inmunitario de los indígenas no estaba preparado para esta infección.
Bálmis era conocedor de la enfermedad, había traducido el tratado de la vacuna de Jenner por tanto era un experto en el tema, y con el apoyo de la corona española el barco salió de la Coruña cuando Bálmis tenía 50 años, en 1803, y acabó varios años después de su partida.
Eran tiempos donde no existían ni la electricidad ni los frigoríficos, por tanto el barco transportó la vacuna de una forma que hoy día nos puede parecer cruel pero que salvó la vida de miles de personas. Y es que en un principio se intentó hacer la expedición con vacas, pero no funcionó, y se intentó inocular la viruela humana a vacas pero no funcionó tampoco. Al final se utilizaron 21 expósitos o huérfanos gallegos a los que paulatinamente se les iba inoculando la forma leve de la enfermedad para poder tener, finalmente al llegar a América, una versión de la vacuna válida.
La expedición se subdividió en dos, la primera parte llegó a América y la segunda a Asia, llegando hasta China lo que complicó la acción ya que estaba infectada de piratas y tráfico de drogas, lo cual no hizo más fáciles las cosas.
Además sufrió no pocos problemas. Además de la piratería, ser contagiado implicaba el aislamiento de los niños hasta que fuera necesario contagiar al siguiente, en una época donde un viaje en barco no era precisamente un crucero de lujo, donde ir de un país a otro podía durar meses… y no olvidemos que eran solo niños.
No quiero hacer el homenaje a Eduard Jenner, ni a Francisco Javier Bálmis, sino a los 21 niños huérfanos que participaron en la Real Expedición Filántrópica de la vacuna. Considero que Bálmis organizó la expedición con la mejor intención y se merece también un reconocimiento, pero los verdaderos héroes fueron los niños que participaron en ella.
Jenner llegó a decir de la expedición:
“No puedo imaginar que en los anales de la Historia se proporcione un ejemplo de filantropía más noble y más amplio que este.”
En 1979 la OMS certificó la erradicación a nivel mundial de la viruela.
Enlaces:







Para saber más recomendamos los siguientes libros:




viernes, 8 de julio de 2011

Animarse a volar. Jorge Bucay


ANIMARSE A VOLAR, de Jorge Bucay.

Había una vez un hijo que cuando se hizo grande, su padre le dijo:
-Hijo mío, no todos nacen con alas. Y si bien es cierto que no tienes obligación de volar, opino que sería penoso que te limitaras a caminar teniendo las alas que el buen Dios te ha dado.
-Pero yo no sé volar – contestó el hijo.
-Ven – dijo el padre.
Lo tomó de la mano y caminando lo llevó al borde del abismo en la montaña.
-Ves hijo, este es el vacío. Cuando quieras volar podrás hacerlo. Sólo debes pararte aquí, respirar profundo, y saltar al abismo. Una vez en el aire extenderás las alas y volarás…
El hijo dudó.
-¿Y si me caigo?
-Aunque te caigas no morirás, sólo algunos machucones que harán más fuerte para el siguiente intento –contestó el padre.
El hijo volvió al pueblo, a sus amigos, a sus pares, a sus compañeros con los que había caminado toda su vida.
Los más pequeños de mente dijeron:
-¿Estás loco?
-¿Para qué?
-Tu padre está delirando…
-¿Qué vas a buscar volando?
-Y además, ¿quién necesita?
-¿Será cierto?
-¿No será peligroso?
-En todo caso, prueba tirarte desde una escalera.
-…O desde la copa de un árbol, pero… ¿desde la cima?
El joven escuchó el consejo de quienes lo querían.
Subió a la copa de un árbol y con coraje saltó…
Desplegó sus alas.
Las agitó en el aire con todas sus fuerzas… pero igual… se precipitó a tierra…
Con un gran chichón en la frente se cruzó con su padre:
-¡Me mentiste! No puedo volar. Probé, y ¡mira el golpe que me di!. No soy como tú. Mis alas son de adorno… – sollozó.
-Hijo mío – dijo el padre – Para volar hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen.
Es como tirarse en un paracaídas… necesitas cierta altura antes de saltar.
Para aprender a volar siempre hay que empezar corriendo un riesgo.
Si uno quiere correr riesgos, lo mejor será resignarse y seguir caminando como siempre.



O escúchalo aquí.

lunes, 2 de mayo de 2011